La salud capilar está estrechamente vinculada a la salud anímica. Esa es la razón por la que muchas personas experimentan una pérdida de cabello tras sufrir choques traumáticos, períodos de estrés o ser diagnosticados con ansiedad o depresión.

Cuadros, todos ellos, que pueden desencadenar en lo que médicamente se conoce como alopecia nerviosa y que no es otra cosa que la reacción física a un problema de índole psicológico en la que el organismo reacciona dejando caer el cabello de forma temporal.

Cuando hablamos de temporalidad aludiendo a la afectación de la alopecia nerviosa es importante hacer hincapié en que tanto el grado de desarrollo de esta como su extensión en el tiempo influirán decisivamente en el tiempo que perdure, de igual forma que lo hará el tiempo de reacción de quienes la sufren siendo capital ponerse cuanto antes en manos de profesionales.

No obstante, lo habitual es que esta caída se prolongue durante unas semanas y, en los casos más severos, nos acompañe durante meses. Período de tiempo en los que es importante buscar un tratamiento personalizado que ataque a la raíz del problema, ya que esa es la mejor manera de poner freno al avance de la caída capilar.

En cuanto a las diferencias entre la alopecia nerviosa y las otras dos más mayoritarias como lo son la androgenética y la areata, destacar que, mientas la androgenética avanza poco a poco con el paso del tiempo y la areata emerge en forma de parches o pequeñas calvas que aparecen tras un debilitamiento folicular progresivo, la nerviosa produce caídas masivas de cabello en períodos de tiempo muy cortos.

Estos suelen durar entre cinco y diez días y la caída de cabello será más potente cuanto mayor sea el nivel de estrés del paciente y, en el caso de que quien sufre la alopecia nerviosa esté sufriendo alopecia androgenética o areta, será necesario tratar en primer lugar la nerviosa y en segundo lugar la anterior para conseguir recuperar la totalidad del cabello perdido como consecuencia de la aparición de estas.

Si bien existen distintos tipos de tratamientos de salud capilar que ofrecen resultados de lo más interesantes en pacientes diagnosticados con alopecia nerviosa, lo más habitual es iniciar un tratamiento psicoterapéutico en busca del origen de ese estrés, ya que si este no se resuelve, no desaparecerá la alopecia nerviosa.

No obstante, como indicábamos anteriormente, es importante que esta sea revisada igualmente por un especialista en salud capilar, ya que es frecuente que la alopecia nerviosa vaya acompañada de otro tipo de alopecia.

Sea cual sea el caso, es habitual que los diagnosticados con este problema sean recetados con Minoxidil o con complejos vitamínicos para, posteriormente, una vez el cabello comience a brotar de nuevo, pasar a realizar infiltraciones subcutáneas de aminoácidos o someterles a tratamientos con células madre para conseguir que estos crezcan tan fuertes y sanos como antes de comenzar a caer.

Tipos de pérdida capilar asociados al estrés

Estos son los tres tipos de pérdida del pelo que están asociados a la presencia de elevados niveles de estrés:

  • Efluvio telogénico. En este caso el estrés altera la fase de crecimiento enviando mensajes a nuestro organismo para que los folículos comiencen una fase de descanso. Cuando esta se inicia es cuando se detecta una caída repentina de grandes cantidades de pelo tanto en la ducha, como en los peinados e incluso en la almohada tras dormir.
  • Tricotilomanía. En este caso como consecuencia de una alteración psicológica como consecuencia de su incapacidad para solventar situaciones negativas el paciente se va estirando el vello tanto de la zona del cuero cabelludo como del resto de zonas de su cuerpo.
  • Alopecia areata. En este caso el estrés aparece como causa de que el sistema inmunitario ataque al cabello, lo que empieza por provocar pequeñas calvas o parches del tamaño de una moneda y, de no tratarse, puede acabar por afectar a la totalidad del cuero cabelludo.

En todos los casos en los que el especialista concluye que la caída de pelo está íntimamente relacionada con los niveles de estrés del paciente, es imprescindible reducir estos niveles para detener la caída y que, poco a poco, el pelo vuelva a brotar en el cuero cabelludo de este. Algunos de los gestos que ayudan a la regeneración capilar de estas personas son:

  1. Alimentación equilibrada: De igual forma que una mala alimentación puede provocar el deterioro capilar y la caída del cabello, una correcta alimentación, rica el frutas y verduras, contribuye aliviar el estrés y favorecer el crecimiento del pelo. Dos de las sustancias que no pueden faltar en nuestra alimentación durante períodos de estrés son el hierro, las proteínas, el selenio, el zinc, la vitamina A y B y el omega 3, esenciales para el crecimiento capilar.
  2. Actividad física: Tan importante como comer bien es realizar ejercicio físico moderado e integrarlo en nuestra rutina. Esto no solo reduce los niveles de estrés gracias a la liberación de las hormonas de la felicidad, sino que ayuda a que el cabello crezca sano y fuerte.
  3. Horarios fijos: Una de las mejores terapias para acabar con el estrés es fijarse horarios fijos para levantarse, comer, almorzar, merendar, cenar, hacer ejercicio y dormir. Si unimos este truco al resto de recomendaciones lograremos disminuir notablemente los efectos del estrés y la ansiedad.
  4. Meditación: Todas las técnicas de relajación, como las que promueve el yoga, el pilates y otras disciplinas que ayudan a meditar y mejorar la respiración, ayudan a equilibrar nuestra vida y nuestra mente, lo que reduce el estrés y favorece nuestra salud capilar.
  5. Lociones naturales: La apuesta por una vida sana, además de todo lo anterior, debe incluir nuestra apuesta por champús naturales y por lociones con compuestos como el aceite de argán, el aceite de ricino que aplicaremos antes y/o después de cada lavado.

    Todas estas recomendaciones, unidas a las que os proporcione el médico especialista, os ayudarán a acabar con el estrés y, de un plumazo, también con la caída de pelo provocada por el estrés y la ansiedad.
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